sábado, 1 de diciembre de 2012

Dos dianas con un único proyectil

W/C/017

     El pasado 22 de septiembre de 2010 dio comienzo una de las pruebas más duras que he tenido que afrontar como ajedrecista, así como también el que posiblemente haya sido hasta la fecha el reto más apasionante por el que me he visto compitiendo una vez más sobre la arena damasquinada. Un Torneo de Candidatos como el presente supone la antesala (aunque no la única vía) dirigida a alcanzar los derechos de participación en una Final del Campeonato Individual Nacional, que tiene a bien ponerse en marcha cada dos años y cuya próxima cita llamará a combatir en diciembre de 2013 a un nutrido elenco de maestros nacionales e internacionales que configuran la cúspide del ajedrez español, en pos del máximo reconocimiento que otorga la A.E.A.C. (Asociación Española de Ajedrez por Correspondencia): el título de Campeón de España.

     En mi caso particular y por extensión a este ya fabuloso blanco en el punto de mira, la participación en el presente evento promovía un nuevo intento en el asalto a la obtención del título de Maestro Nacional, cuyo logro pendía de la obtención de una segunda y definitiva Norma. Atendiendo al reglamento de la A.E.A.C., obtienen Norma al título de Maestro Nacional, aquellos jugadores que logran un mínimo del 70% de los puntos posibles participando en un Torneo de Candidatos. Mientras que el derecho a jugar la Final del Campeonato de España lo obtienen aquellos jugadores que en un Torneo de Candidatos alcanzan el 75% de los puntos posibles o, en su defecto, el primer clasificado del mismo. En suma, esta normativa permite (y no de un modo extraordinariamente complejo) conseguir uno de ambos objetivos, pero no los dos. Por ejemplo, un jugador puede obtener el 70% de los puntos, pero terminar en segundo lugar, por lo cual obtendría una Norma de Maestro Nacional, pero se quedaría sin billete para la Final del Campeonato de España. Por otra parte un jugador puede resultar vencedor con el 65% de los puntos, pasando así a la Final, pero dejando escapar el bonus de la Norma.

     Volviendo a mi caso particular, no puedo estar más satisfecho tras haber logrado impactar en los dos blancos con una única percusión sobre el gatillo. Y no sólo puedo destacar el balance favorable (+4=6-0), sino el juego desplegado que esta vez sí salió como pretendía. Tuve pocas fisuras y repartí el éxito final a lo largo de todas las partidas en diversos frentes de batalla tales como la lectura de los fundamentos estratégicos en los juegos disputados, la creatividad (recomiendo que estudien atentamente la maniobra del rey blanco poco antes del desenlace de mi confrontación contra el Sr. Calonge González), la precisión en los finales de partida, o la tenacidad defensiva extrema que hube de mantener largo y tendido en mi última batalla (¡de casi 100 jugadas!), sin perder la cabeza, ni caer en el desaliento, manteniendo así en todo momento el pulso de los acontecimientos. En suma, creo que el ajedrez desplegado por mi parte mereció salir invicto de una prueba tan dura y con ello dar rienda suelta a la lógica dosis de euforia tras más de dos años de cuerpo a cuerpo sin concesiones.

     Pero la euforía, una vez liberada por unos instantes, que también son convenientes, conviene devolverla al redil de la cordura lo antes posible. La próxima Final del Campeonato de España, tendrá lugar dentro de un año y tiempo habrá, si mi salud me lo permite, de establecer la hoja de ruta para una competición de máximo nivel como esa. Lo de Maestro Nacional, sin embargo, hay que tomarlo desde ya como lo que es: una responsabilidad enorme, precisamente porque es un título que el paso del tiempo no podrá arrebartarme y conviene entender, en consecuencia, que mis apariciones en la competición a partir de ahora deberán guardar relación con lo que dicho título supone. Eso no pasa necesariamente por repetir unos resultados tan magníficos como los cosechados en el presente torneo. Lo que implica realmente ser considerado maestro en cualquier disciplina, no es otra cosa que la capacidad de divulgar en lo sucesivo las virtudes de dicha disciplina a partir de su mera praxis y, en mi caso, esto exigirá necesariamente jugar un buen ajedrez.

     Atendiendo a su orden cronológico de finalización, los diez combates librados (mi ranking ELO ICCF al inicio del evento era de 2149 puntos; es decir, más de 50 puntos por debajo de la media de mis adversarios) tuvieron este aspecto:

J ESP 19.01.2011
Negras: BARÓN GONZÁLEZ, Alberto (2106) - ESP
Defensa Siciliana / Rauzer
B67 : 44 jugadas

K ESP 22.02.2011
Blancas: BONAY TOSCAS, Santiago (MN, 2096) - ESP
Defensa Grunfeld / Sistema Ruso-Prins
D97 : 44 jugadas

K ESP 17.05.2011
Blancas: MENGUAL BOLO, Carles (2219) - ESP
Apertura Inglesa / Simétrica
A34 : 22 jugadas

K ESP 20.05.2011
Blancas: HERNÁEZ FERNÁNDEZ, Cecilio (2245) - ESP
Defensa Siciliana / Sveshnikov
B33 : 59 jugadas

J ESP 24.07.2011
Blancas: HERNÁNDEZ IRACHE, Francisco (2259) - ESP
Defensa Grunfeld / Cambio
D85 : 70 jugadas

K ESP 23.09.2011
Negras: CALVO CARMONA, César (2234) - ESP
Defensa Siciliana / Najdorf-Peón Envenenado
B97 : 46 jugadas

J ESP 07.11.2011
Negras: OLANO AIZPURÚA, José María (2220) - ESP
Defensa India de Rey / Clásica
E94 : 85 jugadas

K ESP 23.12.2011
Negras: IRIARTE GÓMEZ, Enrique (MN, 2232) - ESP
Defensa Benoni / Moderna
A70 : 52 jugadas

J ESP 14.02.2012
Negras: CALONGE GONZÁLEZ, Alfonso (2200) - ESP
Defensa Francesa / Winawer
C18 : 73 jugadas

K ESP 09.11.2012
Blancas: FOLK GILSANZ, Jordi (2215) - ESP
Defensa Grunfeld / Moderna
D77 : 84 jugadas

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